Torta Frita
La clásica torta frita de los días de lluvia: masa simple que se estira fina, se fríe hasta dorar y se come recién hecha con azúcar o mate. Pocos ingredientes, pero la técnica hace toda la diferencia.
- 500 g de harina 0000
- 1 cdta. de sal
- 1 cdta. de polvo de hornear
- 50 g de grasa de pella derretida (o manteca)
- 250 ml de agua tibia, aproximadamente
- Grasa o aceite, abundante, para freír
- Azúcar, para espolvorear
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1
Mezclar los secos
En un bowl grande, mezclá la harina, la sal y el polvo de hornear.
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2
Incorporar la grasa
Agregá la grasa derretida (tibia, no caliente) y frotala con las yemas de los dedos contra la harina hasta que quede una textura arenosa, como miga de pan.
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3
Unir la masa
Agregá el agua tibia de a poco, mezclando primero con una cuchara y después con la mano, hasta formar un bollo. Sumá agua justa: tiene que quedar tierna pero no pegajosa.
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4
Amasar apenas
Amasá solo 1–2 minutos, lo justo para unir: amasar de más la pone dura y menos esponjosa.
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5
Dejar descansar
Formá un bollo, tapalo con un repasador húmedo y dejalo descansar 20 minutos. Este paso es clave: relaja el gluten y hace que después sea mucho más fácil estirarla fina sin que se retraiga.
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6
Dividir y estirar
Dividí la masa en bollitos del tamaño de una pelota de golf. Estirá cada uno con la mano hasta un disco fino de unos 10–12 cm, y hacele un agujero en el centro con dos dedos.
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7
Calentar la grasa
Calentá abundante grasa o aceite en una sartén o cacerola, unos 3–4 cm de altura. Está lista cuando un pedacito de masa tirado adentro sube burbujeando de inmediato.
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8
Freír de a una
Freí las tortas de a una, 1–2 minutos de cada lado, hasta que estén doradas e infladas. Si se doran muy rápido, bajá el fuego: por dentro tienen que cocinarse bien.
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9
Escurrir y servir
Sacalas a un plato con papel absorbente. Espolvoreá con azúcar mientras todavía están calientes y serví enseguida, con mate.
- El agujero en el centro no es decorativo: sin él, el centro tarda mucho más en cocinarse y queda crudo mientras los bordes ya se quemaron.
- La grasa de pella da el sabor tradicional, pero si usás aceite neutro también queda muy bien: la clave real es la temperatura, no la grasa.
- Probá la temperatura del aceite con un pedacito de masa antes de freír la primera: si no burbujea de inmediato, esperá un poco más.
- Se comen recién hechas: pierden la textura crocante-esponjosa apenas se enfrían.