Salmón Glaseado Picante con Miel
Salmón al horno fuerte con un glaseado agridulce y picante de miel, vinagre, soja y chile, servido sobre arroz con palta, pepino y rabanitos. Un plato completo, vistoso y con mucho sabor.
- 1 filet de salmón con piel (~700 g)
- Sal gruesa
- 3 dientes de ajo, aplastados
- 80 ml de miel suave
- 80 ml de vinagre de vino blanco
- 3 cdas. de salsa picante tipo sriracha
- 2 cdas. de salsa de soja, preferentemente baja en sodio Para servir
- Arroz blanco, integral, o quinoa cocidos
- Pepino en fetas
- Palta en fetas
- Rabanitos en fetas
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1
Preparar el salmón
Prendé el horno en función grill (resistencia superior) al máximo, o a la temperatura más alta posible si no tenés esa función. Forrá una fuente para horno con papel aluminio, dejando que sobre por los bordes, y armá una especie de "bote" alrededor del salmón doblando esos bordes hacia arriba: así contiene los goteos del glaseado, no hace falta que quede prolijo. Poné el salmón con la piel hacia abajo y salalo.
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2
Preparar el glaseado
En una sartén chica a fuego medio, cociná el ajo aplastado, la miel, el vinagre, la salsa picante, la salsa de soja y una pizca de sal, revolviendo seguido, hasta que espese y quede como un almíbar (parecido a la consistencia de la miel), 8-10 minutos. Va a burbujear bastante, pero no debería desbordar. Dejalo entibiar 5 minutos para que termine de espesar. Sacá los ajos con un tenedor y descartalos. Reservá 2 cdas. del glaseado aparte, para el final.
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3
Glasear y cocinar al grill
Pincelá el salmón con la mitad del glaseado restante. Llevalo al horno, cerca de la resistencia superior, y cociná pincelando con el resto del glaseado a mitad de camino, hasta que el salmón esté cocido y la superficie tenga manchas bien tostadas, 12-14 minutos según el grosor del filet. No te asustes si quedan partes bien oscuras: es el azúcar caramelizándose, y el sabor no se arruina. Sacalo del horno con cuidado y volcá encima el glaseado reservado, esparciéndolo con una cuchara si hace falta.
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4
Armar el bowl
Repartí el arroz o la quinoa en platos hondos. Con una cuchara grande, desarmá el salmón en trozos y ubicalo sobre el arroz, dejando la piel a un lado. Justo antes de servir, esparcí el pepino, la palta y los rabanitos en fetas por encima.
- El "bote" de papel aluminio es solo para no ensuciar la fuente con el glaseado que gotea: no hace falta que quede perfecto.
- Si tu horno no tiene función grill, usalo a la temperatura máxima y colocá el salmón en la rejilla más alta, lo más cerca posible de la resistencia superior.
- Las partes bien oscuras del glaseado no son un error: es el azúcar caramelizado, y le suma sabor.
- Tirar el glaseado que quedó en la sartén: se reserva un poco para volcar encima del salmón ya cocido, ahí es donde más se nota.
- Sacar el salmón antes de que el glaseado esté bien tostado: esas manchas oscuras son parte del sabor final.