Pasta de Ajo para Untar estilo Restaurante
La pasta de ajo cremosa que sirven en las parrillas y restaurantes para untar en el pan antes del plato principal. Se hace asando las cabezas de ajo enteras con manteca hasta que los dientes quedan dorados y bien blandos: no hay que pelar ajo crudo ni cocinarlo aparte, todo el trabajo lo hace el horno.
- 2-3 cabezas de ajo enteras
- 45-60 g de manteca (15-20 g por cabeza)
- 75 ml (5 cdas.) de aceite de oliva suave o aceite neutro
- Chorro de leche (opcional, para una pasta más cremosa)
- 1 rama de romero fresco (opcional)
- Zumo de limón, a gusto (empezar con 1 cda. e ir sumando)
- 2 cdas. de perejil fresco picado
- Sal y pimienta negra, a gusto
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1
Preparar las cabezas de ajo
Con un cuchillo, cortale una tapa de 1 cm a cada cabeza de ajo entera, del lado de las raíces (no del lado puntiagudo). No hace falta pelar ni separar los dientes: se cocinan y prácticamente se pelan solos con el horneado.
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2
Armar la bandeja
Colocá las cabezas en una bandeja para horno, boca arriba (con el corte hacia arriba). Poné un pedazo de manteca (15-20 g) encima de cada una. Si vas a usar romero, metelo entre las cabezas en la misma bandeja para que se ase junto con el ajo y suelte su aroma.
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3
Hornear
Llevá al horno precalentado a 175°C durante 25 minutos. Sacá la bandeja, dales vuelta a las cabezas con cuidado (van a estar calientes y blandas) y horneá 25 minutos más del otro lado. En total, unos 50 minutos: los dientes tienen que quedar dorados y bien blandos.
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4
Dejar entibiar y desarmar
Dejá que se entibien lo suficiente para poder manipularlas sin quemarte. Apretá cada cabeza desde la base para que los dientes asados salgan solos por el corte, como si los exprimieras: a esta altura de cocción salen prácticamente pelados. Juntá también la manteca y los jugos dorados que hayan quedado en la bandeja, ahí hay mucho sabor.
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5
Procesar hasta pasta
Poné los dientes asados, la manteca y los jugos de la bandeja, y el aceite en una procesadora chica. Procesá hasta lograr una pasta lisa y untable (o dejala más rústica, con textura, si preferís). Si te queda muy espesa, aflojala con un chorrito más de aceite, o con un chorrito de leche si la querés más cremosa (no hace falta, es solo un extra de textura).
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6
Sumar limón y sazonar
Agregá el zumo de limón de a poco: empezá con 1 cucharada, mezclá, probá y sumá más solo si hace falta. Es fácil pasarse: con menos de lo que parece necesario ya se siente el toque fresco. Salpimentá a gusto.
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7
Integrar el perejil
Sumá el perejil picado mezclando con una cuchara, no en la procesadora: así queda repartido en trocitos frescos y verdes en vez de teñir toda la pasta de un verde grisáceo apagado.
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8
Reposar y servir
Pasá la pasta a un bol chico, cubrila con film en contacto y llevala a la heladera al menos 30 minutos: los sabores se asientan y se integran. Sacala 10 minutos antes de servir para que no esté helada, y acompañá con pan tibio o pan de campo.
- Cortar del lado de las raíces (no del lado puntiagudo) deja las cabezas más estables paradas en la bandeja, y es el mismo lado por donde después vas a exprimir los dientes.
- No hace falta pelar los dientes antes de nada: 50 minutos de horno a 175°C los deja tan blandos que salen solos de la piel al apretar la cabeza.
- Guardá la manteca y los jugos dorados que quedan en la bandeja: ahí está gran parte del sabor del ajo caramelizado, no los tires.
- El chorro de leche es opcional y solo afecta la textura, no ablanda nada acá (eso ya lo hizo el horno): sumalo si la querés más cremosa tipo mousse, salteatelo si la preferís más untuosa y con cuerpo.
- El limón conviene agregarlo de a poco y probando: con poca cantidad ya se nota mucho, así que es más fácil pasarse que quedarse corto.
- Se conserva 5-7 días en la heladera, en un frasco bien tapado con un chorrito de aceite por encima para que no tome contacto con el aire.
- Cortar del lado puntiagudo en vez del lado de las raíces: cuesta más pararlas derechas en la bandeja mientras se asan.
- Sacarlas del horno antes de que estén bien doradas y blandas: si les falta cocción, cuesta mucho más exprimir los dientes después.
- Tirar la manteca y los jugos de la bandeja: ahí está gran parte del sabor de esta receta.
- Procesar el perejil junto con todo lo demás: la pasta pierde el verde fresco y queda de un color apagado.
- Agregar todo el limón de una sola vez: es más fácil pasarse de ácido que quedarse corto, mejor sumar de a poco y probando.