Empanadas de Jamón y Queso
Relleno cremoso de jamón, mozzarella y queso de máquina ligado con huevo, horneadas bien doradas y con el centro jugoso. Rápidas de armar con tapas compradas.
- 125 g de jamón cocido, en cubos chicos
- 125 g de queso mozzarella, en cubos chicos
- 75 g de queso de máquina (tybo o similar), en cubos chicos
- 2 huevos
- 2 cucharadas de harina
- Sal y pimienta negra recién molida, a gusto
- Una pizca de nuez moscada (opcional, pero recomendada)
- 8 tapas de empanadas (compradas)
- 1 huevo extra, batido, para pintar
- Manteca, apenas, para engrasar la bandeja
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1
Preparar el relleno
Cortá el jamón, la mozzarella y el queso de máquina en cubos chicos, todos más o menos del mismo tamaño, para que el relleno se sienta parejo en cada bocado.
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2
Ligar con huevo
En un bowl, batí los 2 huevos con un tenedor, sin airear de más, y agregá la harina, una pizca de sal (con cuidado: el jamón y el queso ya aportan lo suyo) y pimienta negra recién molida. Sumá los cubos de jamón y queso junto con la nuez moscada, y mezclá bien hasta integrar todo.
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3
Rellenar y repulgar
Poné una cucharada colmada de relleno en el centro de cada tapa. Humedecé el borde con un poco de agua, cerrá y hacé el repulgue presionando bien fuerte a medida que avanzás, sin dejar aire adentro: así te queda prolija, con forma de capeletti grande, y no se te abre en el horno.
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4
Preparar la bandeja
Untá la bandeja con una capa bien fina de manteca y pasale un papel de cocina para sacar el exceso: esa capa finita es la que evita que se peguen, que se rompan al despegarlas, y que el piso te quede blanco en vez de dorado. Acomodá las empanadas dejando un poco de espacio entre cada una.
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5
Pinchar y pintar
Pinchá el centro de cada empanada con un escarbadientes: es lo que deja salir el vapor del relleno mientras se hornea, y evita que se abran o se rompan. Pintalas con el huevo extra batido para que salgan doradas y brillantes.
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6
Hornear
Horno bien fuerte, a 210°C, con la bandeja precalentada si podés. Horneá 12 minutos, hasta que estén doradas parejas. Dejalas reposar 2 minutos antes de comerlas: recién salidas, el relleno quema.
- Cortá los cubos de queso y jamón del mismo tamaño, chicos, de menos de 1 cm: así el relleno cierra bien sin bultos que rompan la tapa.
- Un toque de nuez moscada es el secreto clásico de cualquier relleno de jamón, queso y huevo: no se siente como especia, solo redondea el sabor.
- Si el relleno queda muy líquido antes de armar, dejalo reposar 10 minutos en la heladera: el huevo se asienta y es más fácil de manejar.
- El pinchazo en el centro no es opcional: sin él, el vapor que genera el queso derretido puede reventar el repulgue.
- Salar de más el relleno (el jamón y el queso de máquina ya son salados)
- Rellenar de más la tapa, lo que hace que el repulgue no cierre bien
- Saltearse el pinchazo del centro
- Meterlas en un horno tibio en vez de bien fuerte: sin ese golpe de calor no doran a tiempo