Crumbl Cookies (5 sabores)
Receta base profesional para armar cookies estilo Crumbl: gruesas, tiernas y bien sabrosas. La manteca se crema fría (nunca derretida) para darle estructura a la masa, no necesita reposo en frío y se hornea directo. Con esta misma masa base podés armar 5 sabores distintos: chispas de chocolate, doble chocolate, red velvet, lunetas de colores o pistacho.
- Masa base (para un sabor)
- 300 g de manteca, fría pero no dura (ver paso 1)
- 260 g de azúcar moscabado (mascabo)
- 170 g de azúcar blanca
- 130 g de huevo (aprox. 2 huevos grandes)
- 12 g de esencia de vainilla
- 545 g de harina 0000
- 6,5 g de bicarbonato de sodio
- 5 g de polvo de hornear
- 8 g de sal fina
- 4 g de canela molida (opcional) Elegí un sabor para sumar a la masa base
- Chispas de chocolate: 150 g de chispas de chocolate
- Chocolate: 150 g de chispas de chocolate + 12 g de cacao amargo en polvo
- Red velvet: 150 g de chispas blancas + 8 g de cacao amargo en polvo + 10 gotas de colorante rojo
- Lunetas de chocolate: 100 g de lunetas de chocolate de colores (tipo M&M's) + 50 g de chispas de chocolate
- Pistacho: 150 g de pistacho picado + 3 gotas de colorante verde
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1
Preparar la manteca
Sacá la manteca de la heladera 15-20 minutos antes de empezar: tiene que quedar fría pero no dura como piedra, y mucho menos blanda como pomada. Cuanto más tiempo pueda reposar sin llegar a ese punto de pomada, mejor le hace a la batidora.
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2
Cremar manteca y azúcares
En el bowl de la batidora con el batidor plano, poné la manteca y los dos azúcares (moscabado y blanca). Batí a velocidad baja durante 3 minutos: dejá que la fricción del azúcar contra la manteca haga el trabajo, sin apurar. Pasados los 3 minutos, subí un punto la velocidad (medio-bajo, no más) y batí otros 3 minutos más, hasta que quede una crema pareja.
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3
Agregar el huevo
Sumá el huevo (o los huevos, hasta completar los 130 g) y batí un minuto más, hasta que se incorpore por completo a la mezcla.
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4
Sumar los secos, menos la harina
Agregá el bicarbonato, el polvo de hornear, la sal y la canela (si la vas a usar: es opcional, sin ella también queda muy bien). Batí a velocidad baja apenas 10 segundos, solo para integrar.
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5
Harina y vainilla
Agregá toda la harina junto con el extracto de vainilla. Batí a velocidad baja: en menos de un minuto ya vas a tener la masa base lista. No sigas batiendo una vez que no se vean rastros secos de harina: esto es lo que hace que la cookie quede tierna y no dura.
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6
Elegir el sabor y sumar el mix-in
Con la masa base ya lista, agregá los ingredientes del sabor que elegiste (ver la lista de sabores más arriba). Mezclá a velocidad baja apenas 30 segundos, lo justo para que se integren: tienen que quedar bien repartidos por toda la masa, sin que se acumulen sin mezclar en el fondo del bowl.
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7
Formar y pesar
Pesá bollitos de 70 g cada uno (podés variar entre 67-70 g, no hace falta que sea exacto al gramo) y formá bolitas prolijas con las manos. Colocalas en una placa con silicona o papel manteca, bien separadas entre sí.
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8
Hornear directo, sin reposo
A diferencia de otras recetas de cookies gruesas, esta no necesita reposo en frío: andá directo al horno. Horneá a 180°C durante 15 minutos.
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9
Dejar reposar antes de comer
Dejalas reposar en la placa unos minutos apenas salen del horno: van a seguir cocinándose por dentro con el calor residual, y el centro se termina de asentar. Si las comés recién salidas se van a sentir crudas en el medio.
- La manteca ni fría-dura ni pomada: ese punto intermedio es lo que hace que el cremado con el azúcar funcione bien en la batidora y le dé estructura a la masa.
- 8 g de sal puede parecer mucho para una receta dulce, pero es a propósito: ese contraste salado es parte del sabor característico de este tipo de cookie.
- Esta masa base rinde para un solo sabor a la vez: si querés hacer varios sabores de la lista, preparás la masa base entera de nuevo para cada uno.
- Si no conseguís azúcar moscabado (mascabo), podés reemplazarla por azúcar rubia común, aunque el sabor final tendrá un toque menos intenso a caramelo.
- Usar manteca recién salida de la heladera o derretida: en ambos casos, el cremado con el azúcar no funciona igual y cambia la textura final.
- Batir de más después de agregar la harina: apenas desaparecen los restos secos, hay que parar.
- Mezclar el mix-in demasiado tiempo o muy fuerte: se rompen los trozos de chocolate o pistacho y se pierde la distribución pareja.